UCA

Universidad Centroamericana José Simeón Cañas



Carta a las Iglesias

© 1997 UCA Editores


Carta a Las Iglesias, Año XVII, Nº 381, 1-15 de julio, 1997

San Pedro y San Pablo, hermanos en la fe

Estos días hemos celebrado la festividad de san Pedro y san Pablo. Consciente o inconscientemente, muchas homilías y comentarios se han centrado en lo que ambos tienen de grandeza eclesial y de autoridad. Uno es llamado el apóstol de los judíos, y otro el apóstol de los gentiles. A san Pedro, además, con no mucha precisión histórica, se le suele llamar el primer obispo de Roma y hasta el primer papa. En otras palabras, en esta fiesta se suele recordar la dimensión jerárquica de la Iglesia, incluso cuando se hace para recordar lo que debiera ser evidente, aunque en la realidad no lo es tanto: que la autoridad en una Iglesia cristiana debe ser servicio.

Lo primero es animar en la fe

Sin embargo, antes que nada hay que recordar a Pedro, el Simón amigo y seguidor de Jesús, y a Pablo, el Saulo fariseo nacido en Tarso, como seres humanos y como creyentes, hermanos nuestros en la fe. Ellos aportaron a la fe de sus hermanos y hermanas, y también de ellos recibieron ánimo para la suya propia. Y es que al hablar de la fe, antes de discutir quién tiene autoridad en la Iglesia para escribir encíclicas o dictaminar sobre cuestiones de ortodoxia, hay que mencionar lo fundamental: quién genera fe real, cómo se animan los cristianos a crecer en el seguimiento de Jesús, cómo se ayudan unos a otros cuando se oscurece la fe y la esperanza.
En el Nuevo Testamento esto es muy claro. En el primer texto cristiano, la primera carta a los tesalonicenses, escrita más o menos el año 50, Pablo les dice a los cristianos de Tesalónica que ha enviado a Timoteo "para darles ánimo en la fe" (1Tes 3, 2). Les dice que "pide a Dios noche y día poder ir a verles para completar lo que falta a su fe" (1Tes 3, 10). Y la razón es animar a una comunidad abatida porque no había tenido lugar la vuelta del Señor, tal como lo esperaban, y porque también ellos comenzaban a padecer persecución.
Cuando escribe su carta a la comunidad de los romanos, san Pablo es todavía más claro, y les dice que quiere ir a verles para compartir la fe: "Tengo muchas ganas de verles para animarnos mutuamente con la fe de unos y otros, la de ustedes y la mía" (Rom 1, 11s). No se trata aquí ya de la ayuda unilateral del Pablo, apóstol y gran teólogo, a la fe otros, los "laicos", la gente sencilla. Se trata de una ayuda mutua, de un mutuo dar y recibir la propia fe. En otras palabras, se trata de llevarse mutuamente en la fe.
También Pedro es presentado en los evangelios, como quien anima a la fe de los otros. En el evangelio de Lucas Jesús le dice: "He rogado por ti para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos" (Lc 22, 32).
Desde este perspectiva de comunicar y ayudar en la fe, lo más importante que dice el Nuevo Testamento es que, en tiempos díficiles, como los que pasaba otra comunidad a la que se escribió la Carta a los hebreos hay que "tener fijos los ojos en Jesús, el que ha vivido la fe originariamente y en plenitud" (Hebr 12, 2).

Mantener la fortaleza de la vida cristiana

Para san Pedro y san Pablo, ser cristianos fue una gran dicha. Pedro conoció a Jesús de Nazaret. Predicó mucho sobre él, y quizás lo más bello y certero que dijo es que "Jesús pasó haciendo el bien, curando a todos los afligidos, porque Dios estaba con él" (Hech 10, 38). San Pablo, de temperamento más fogoso, se entusiasmaba hablando de Jesús: "para mí vivir es Cristo". No es de extrañar que pudieran animar en la fe.
Pero su vida cristiana fue también difícil. Para empezar ambos tuvieron problemas con los cristianos más conservadores de Jerusalén, y entre ellos mismos hubo fuertes disputas. Pablo dice que cuando Pedro llegó a Antioquía, "me enfrenté con él cara a cara porque era digno de reprensión" (Gal 2, 11), palabras que hoy sonarían increibles en la Iglesia. Pero peleaban no por mezquinos intereses personales, sino por cosas serias, en este caso, para que el Dios de Jesús pudiese llegar a todos los seres humanos, "judíos y griegos, libres y esclavos, varones y mujeres". Dicho de otra forma, para que todos pudieran "comer juntos", tesis que siempre defendió Pablo y también Pedro, aunque éste de forma más moderada y con resistencias al principio de ahí el enojo de Pablo y el debate, pues en "la mesa compartida se jugaba la esencia y el futuro de la nueva fe".
Y sufrieron mucho también por ser seguidores de Jesús. Pablo lo cuenta con más detalles. "He estado en peligro de muerte muchas veces. Cinco veces recibí de los judíos cuarenta azotes menos uno. Tres veces fui azotado con varas; una vez apedreado; tres veces naufragué... Peligros entre falsos hermanos, trabajos y fatigas; noches sin dormir muchas veces; hambre y sed; muchos días sin comer; frío y desnudez..." (2Cor 11, 23 27). Pedro fue también perseguido, desde el inicio, por predicar el nombre de Jesús, fue encarcelado y al final martirizado.
Esta vida de Pedro y Pablo, la firmeza en las dificultades, el aguante en los sufrimientos, es lo que animaba a los cristianos en el seguimiento de Jesús y en la fe. Por ello Pedro y Pablo no son símbolos de autoritarismo, pero sí son signos de fortaleza y de reciedumbre

Y mantener la esperanza

Así mantenían la fe de los cristianos, una fe viva no sólo de rezos y novenas, de cánticos y aplausos , sino una fe que actúa a través del amor, como dice Pablo, a través de la compasión y de la justicia. Y junto con la fe, mantenían la esperanza, cosa hoy tan necesaria. Ni Pedro ni Pablo eran de los "milagreros" que esperaban que Dios hiciese portentos para resolver nuestro problemas en la vida cristiana. Tenían fe en el poder de Dios, pero ese poder se mostraba para ello, sobre todo en mantener la esperanza. Cada uno de ellos lo escribió a su manera.

Dice Pedro. "Dios nos ha engendrado a una fe viva... Por lo cual ustedes rebosan de alegría, aunque sea preciso que todavía por algún tiempo sean afligidos" (1Pedr 1, 3 6).

Dice Pablo. "¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persección, ¿el hambre?... En todo salimos vencedores gracias a aquel que nos amó" (Rom 8, 35ss).

Estos son nuestros predecesores y hermanos en la fe. Fueron apóstoles, fundaron comunidades y por eso también tenían autoridad. Pero su autoridad real les venía de su propia vida. Y a tenor de lo que sabemos de ellos, gozaban más con la gente, compartiendo la fe, la esperanza y la mesa, que siendo autoridades sobre la gente. San Agustín lo dijo muy bien: "Para ustedes soy obispo, con ustedes soy cristiano. El nombre de 'obispo' es el nombre del peligro; el nombre de 'cristiano' es el nombre de la gracia".
Y también lo dijo muy bien Mons. Romero cuando pensaba en sí mismo como obispo profeta. El era profeta para el pueblo, y el pueblo era profeta para él:

"Estas homilías quieren ser la voz de este pueblo, quieren ser la voz de los que no tienen voz. Y por eso, sin duda, caen mal a aquellos que tienen demasiada voz".

"El pueblo de Dios es mi profeta".


Defensa de los inmigrantes. Privatización de ANTEL.
Corrupción empresarial

Calderón Sol viaja a Estados Unidos. En las últimas semanas el gobierno salvadoreño ha hecho esfuerzos por lograr un consenso favorable, en los círculos políticos estadounidenses, sobre lo que significaría una deportación masiva de salvadoreños. El Presidente Armando Calderón Sol, asumiendo un inusual protagonismo diplomático, ha visitado la capital de Estados Unidos y ha defendido a los salvadoreños inmigrantes ante líderes políticos y los medios de aquel país. Parece que el gobierno ha caído en la cuenta de lo grave que sería una deportación masiva, especialmente por el impacto económico de la disminución de las remesas. Ante la histeria antiinmigrante que prevalece en algunos norteamericanos, la respuesta del gobierno salvadoreño no se ha hecho esperar, y el cabildeo de Calderón Sol lo ha llevado hasta el Capitolio.

Sobre el peligro de una avalancha de deportados de la noche a la mañana no hay certeza, pues las noticias comunican confusión. Hay sectores duros en el gobierno de Estados Unidos que apuestan por una deportación masiva de inmigrantes para comenzar a resolver sus problemas domésticos. Pero otros, a sabiendas de que hay que hacer algo con los ilegales, saben que no pueden desentenderse del todo sobre lo que sucede en lo que, en la época de la guerra fría, sus líderes gustaban llamar su patio trasero .

De todos modos, hay que tomar en serio la situación económica de Estados Unidos en el contexto mundial, pues ésta le exige reajustes internos ante los cuales tendrán que rendirse los grupos políticos. Para nadie es un secreto que Estados Unidos es el país más endeudado del mundo y que su déficit comercial le está resultando una carga difícil de llevar. De ser la economía más fuerte del mundo, en la actualidad está siendo desplazada por Japón y Alemania, en los niveles industrial y científico técnico.

El consumo exorbitante de sus ciudadanos y los bajos niveles de productividad lo están llevando a perder la supremacía económica de la que ha gozado a lo largo del siglo XX. Como ha señalado L. Thurow, en la competencia económica mundial, la economía de los productores japoneses le está ganando la partida a la economía de los consumidores estadounidenses. No es extraño que la casa blanca y el congreso comiencen a hacer algo para remediar la situación.

El trabajo de la Comisión ad hoc y sus resultados. Ha pasado ya un mes desde que el decreto número 900 fue derogado por la Asamblea Legislativa. Los asesores de la comisión ad hoc entregaron ya su primer informe en el que aseguran que los activos de ANTEL pueden tener diferentes destinos: continuar siendo estatales, traspasarse a una empresa en la que el Estado pueda ser copropietario minoritario o mayoritario, o ser transferidos a uno o varios entes privados, sin que el Estado tenga titularidad como propietario.

Las opiniones de las fracciones legislativas varían. Como era de esperarse, ARENA y el FMLN tienen las posiciones más encontradas. El primero aboga por la venta parcial de ANTEL, 51% de sus acciones para asegurar a los inversionistas, un 10%, con acceso preferencial a los trabajadores y el 39% restante al pueblo salvadoreño, a través de la Bolsa de Valores. Por su parte, el FMLN plantea la modernización de la autónoma sin venderla e impulsar una serie de acciones para mejorar el servicio. PCN, PDC, PLD, PRSC y CD creen en la venta parcial de acciones, oscilando entre el 49% y el 85% de las mismas.

Así las cosas, aún le queda mucho por hacer a la comisión ad hoc. Falta que los partidos elijan una de las propuestas sobre las acciones de la autónoma, con lo cual se definirá el control que se otorgará al inversionista y al Estado en el manejo de las telecomunicaciones. Todavía no se ha dicho nada definitivo respecto al destino de los fondos de la venta, no se ha definido el precio base con el que ANTEL se expondrá en la subasta ni se ha mencionado el problema de los trabajadores de la autónoma.

Después de un mes, ANTEL continúa en el limbo. Aún es un enigma cómo van a compaginarse las posturas extremas de ARENA y del FMLN partido éste que seguramente se verá obligado a modificar su planteamiento ante un panorama en el que tiene todas las de perder , especialmente porque los partidos intermedios también discrepan entre sí. Habrá entonces que esperar un mes más para conocer el rumbo que tomará la privatización de las telecomunicaciones salvadoreñas.

El caso Mathies Hill. Los defensores más agresivos de las reformas neoliberales no se cansan de repetir que el sector público es, por naturaleza, ineficiente y corrupto, mientras que el sector privado empresarial es eficicaz y honesto. Los vicios de los estados latinoamericanos y la necesidad de su reforma radical, son evidentes. Pero no hay que ser anticapitalista para saber que los empresarios no siempre son eficientes ni los más honestos y transparentes en sus actividades económicas. El sector privado salvadoreño es una prueba contundente de ello, como lo demuestra su rezago tecnológico en muchas de las industrias nacionales y sus actividades ilícitas.

En el más reciente caso de corrupción empresarial se halla involucrado Roberto Mathies Hill, hasta hace poco dirigente del sector empresarial de ARENA y uno de los más exitosos representantes de los nuevos capitalistas modernos, emprendedores y audaces que, al amparo de actividades financieras de la más diversa índole, le estaban dando un nuevo rostro al sector empresarial del país. Para muchos, en personajes como Mathies Hill debía descansar la apuesta por un nuevo El Salvador. Y es que éste, además de atender sus negocios privados, tenía tiempo para el partido ARENA y para el deporte nacional, desde la presidencia del Comité de Selecciones Nacionales y desde la presidencia del Club Deportivo FAS. Qué más se podía pedir a un joven empresario, y qué lejos estaban la mayoría de nuestros capitalistas de ser tan emprendedores como él.

Pero como ha sucedido tantas veces, las apariencias engañan, y el buen muchacho "Robertillo", como lo ha llamado la diputada Gloria Salguero Gross, ha resultado ser un fraude. Es indudable que ha sido emprendedor y dinámico, pero lo ha sido en actividades financieras ilícitas que, al ser descubiertas, lo han llevado ante la justicia. Mathies Hill, como otros empresarios de triste recuerdo, es uno más de los que buscaban enriquecerse a como diera lugar, violando las leyes e irrespetando las reglas del mercado, reglas que los empresarios debieran ser los primeros en cumplir.

Todavía no está suficientemente clara cuál es la dimensión real de los negocios turbios en los que está involucrado el ex dirigente del sector empresarial de ARENA. No se conocen tampoco los niveles de corrupción y de ilegalidad presentes en el sistema financiero, aunque por el destape de otro caso, el de Crediclub, es de sospechar que son muy elevados. La pregunta es hasta qué punto están dispuestas a llegar las autoridades del país en la investigación y sanción de empresas y personas que han hecho de la estafa institucionalizada una práctica digna de elogios.

La destitución del Superintendente del Sistema Financiero, inmediatamente después de que Mathies Hill fuera capturado, deja también enormes dudas. ¿Fue relevado porque investigó a este empresario o como ha sostenido el Presidente Calderón Sol porque mucho se tardó en hacerlo? ¿Fue relevado porque estaba metiendo las narices donde no debía o por complicidad o incompetencia? Y las preguntas difíciles: ¿por qué se están investigando y sancionando estos casos de corrupción empresarial cuando es evidente que no son nada nuevo en el país? ¿Lavado de dinero? ¿Narcotráfico? ¿Presión de Estados Unidos?

Mons. Gregorio Rosa sobre el escándalo de FINSEPRO
En el país es difícil afirmar que "todos somos iguales ante la ley". Es importante que la información circule con libertad para que la sociedad conozca la realidad. Lo más urgente es que se les garantice a todas las personas, unas 500 afectados, la devolución de sus ahorrros. Queda como obligación del estado ser más eficiente en la protección de los intereses de la población.

En este caso existe una transfondo político y también hay una situación de apuro para el gobierno porque queda al descubierto una de sus debilidades, en un punto tan sensible como la economía, muchas veces precaria, de sus ciudadanos. Este tipo de hechos crea en el extranjero una mala imagen de las instituciones financieras del país, ya que se habla que "somos un país confiable y seguro para las invesiones". Si a esto se suma que estamos considerados como una de las naciones con gran índice de criminalidad, esto es totalmente negativo. Hace falta una verdadera democracia y combatir la corrupción y la impunidad.



La Virgen María en El Salvador

En El Salvador hay mucha tradición mariana. Una imagen de la Virgen de la Paz recorre ahora el país. El día 16 de este mes celebraremos la Virgen del Carmen en varias comunidades. Por eso es bueno reflexionar sobre la Virgen María. Lo hacemos retomando algunos textos de las homilías de Monseñor Romero con unas reflexiones del Grupo Maíz.

¿Se imaginan ustedes a la Virgen María sentada en las bancas de catedral escuchando las homilías de Monseñor Romero, como muchas de las mujeres campesinas que acudían a las misas dominicales? Seguro que no. Por el contrario, nosotros imaginamos a la Virgen María como una mujer blanca, de ojos azules, bella, vestida de finos trajes, coronada de oro y plata y rodeada de ángeles. Así son la mayoría de las imágenes que veneramos. Tanto es así que cuando se necesita hacer un sociodrama o presentar la pastorela, buscamos siempre una muchacha "chelita" para que salga de Virgen.
Estas imágenes de la Virgen María nos muestran la verdad de María ya glorificada y en el cielo, pero nos ocultan otra verdad: que la Virgen María fue una mujer campesina de un pueblo oprimido por el imperio romano, elegida por Dios para ser la madre de Jesús.
Monseñor Romero un día dijo que si la Virgen María "allí estuviera sentada en las bancas de catedral, como una de estas mujeres que escuchan y yo no la distinguiría" (15 de julio, 1979). Y es que para Monseñor Romero, la madre de Jesús era, ante todo, "una mujer del pueblo": "María se quedó así como ustedes, estimadas mujeres, una mujer del pueblo (20 de enero, 1980).
Lo que pasa es que a lo largo de la historia se nos ha presentado a la Virgen María como el símbolo de una mujer humilde, callada y sumisa. Fue humilde, tal vez fue callada en ciertas ocasiones, pero nunca fue sumisa. Recordemos que María supo "dar su cara por Cristo cuando por la injusticia del mundo queda clavado en la cruz" (15 de Julio, 1979).
Todos creemos en el dogma de la inmaculada concepción de María, y eso está bien. ¿Pero aceptamos con la misma intensidad su lucha contra el pecado de la opresión, expresada en su canto del Magnificat? Todos celebramos con gran fe y devoción su asunción a los cielos el 15 de agosto, y esto igualmente es bueno, ¿pero conocemos y aceptamos lo que nos recuerda Monseñor Romero?

María se hace salvadoreña y encarna a Cristo en la historia de El Salvador. Y María se hace del apellido de ustedes y de mi apellido para encarnar la historia de su familia, de mi familia, en la vida eterna del evangelio. María se identifica con cada uno de nosotros para encarnar a Cristo en nuestra propia historia individual. Dichosos si de veras en eso hacemos consistir la devoción a la Virgen (24 de diciembre, 1978).

Hemos exagerado nuestra devoción a la Virgen María hasta el extremo de acomodar a la Virgen a nuestros propios intereses. "Algunos católicos decía Monseñor han llegado a hacer de la Virgen María una idolatría, una mariolatría" (24 de diciembre, 1978). Y él mismo nos recuerda que María "no es divina, no es diosa, no es redentora" (20 de enero, 1980) porque "el único salvador es Dios, Jesucristo" (24 de diciembre, 1978).
Hemos alejado a la Virgen María de nuestra realidad salvadoreña, una realidad cargada de injusticias e ingratitudes. A veces nos refugiamos en la Virgen María para no enfrentar esta realidad y para evadir el mandamiento del amor. Rezamos a la Virgen, pero damos la espalda a los pobres. Olvidamos que la devoción a la Virgen tiene que ser "una devoción que nos haga aprender de María la libertad con que ella hablaba" (15 de julio, 1979).
Monseñor Romero tenía una gran devoción a la Virgen María. Cuentan que rezaba todos los días el Rosario, por muy ocupado que estuviese. Y Monseñor nos enseñó con su testimonio y con su palabra que la devoción a la Virgen María tiene que ser "una devoción liberadora" (15 de julio, 1977).
El rezo del Rosario puede servir para adormercernos y alejarnos del compromiso cristiano y puede servir para todo lo contrario, para pedir a Dios que nos ayude en el cumplimimiento del compromiso del amor a los más pobres y marginados del pueblo. Monseñor Romero nos recuerda algo que no siempre tenemos presente, el profetismo de la Virgen María:

No olviden que María es, ante todo, una mensajera profética de Cristo y que en su cántico del Magnificat se acordó de los pobres, de los hambrientos y también dijo que Dios les pediría cuenta a los soberbios y a los orgullosos, a los ricos del mundo (15 de julio, 1979).

Para Monseñor, la Virgen María no está lejos, está muy cerca: "María se hace salvadoreña". María está presente en el dolor, en la esperanza y en la ternura de los más pobres de El Salvador, allí debemos buscarla:

María es la expresión de la necesidad de los salvadoreños. María es la expresión de la angustia de los que están en la cárcel. María es el dolor de las madres que han perdido a sus hijos y nadie les dice dónde están. María es la ternura que busca angustiada una solución (24 de diciembre, 1978).

Muchos grupos conservadores han manipulado la devoción de la Virgen María. Han ocupado a la Virgen para alejar al pueblo pobre y creyente de su compromiso político. Pero María jamás estuvo al lado de los ricos, María fue pobre y defendió a los pobres. Monseñor Romero lo dijo muy claro, nuestra devoción a la Virgen María, si es verdadera, debe impulsarnos a cumplir nuestra responsabilidad política que como ciudadanos tenemos. Y, por supuesto, haremos la política de los pobres:

María también llegó a decir una palabra que diríamos hoy "insurrecional": derriba del trono a los poderosos cuando éstos ya son un estorbo para la tranquilidad del pueblo. Esta es la dimensión política de nuestra fe. La vivió María, la vivió Jesús (17 de febrero, 1980).

Mucho se habla hoy de supuestas apariciones de la Virgen María. En estas apariciones casi siempre se pone en boca de la Virgen María palabras contra el comunismo. Son los ricos quienes inventan estos mensajes y quieren así confundir al pueblo sencillo. No hay que dejarse engañar. El mensaje de la Virgen María está muy claro en la Biblia, en el comienzo del evangelio de Lucas (Lc 1, 46 55). La Virgen María nos invita a hacer la política de los pobres, que es derribar a los poderosos de sus tronos, para edificar un mundo de justicia y alegría.



"De la justicia nace la paz para todos".
Lema de la jornada mundial por la paz para 1998

Con antelación, el Vaticano suele dar a conocer el lema de la jornada mundial para la paz que se celebrará el 1 de enero de 1998. Este año el papa Juan Pablo II ha elegido el siguiente lema: "De la justicia de cada uno nace la paz para todos".
En esa jornada la Iglesia solicitará la responsabilidad personal de cada hombre y mujer "para construir una convivencia humana en justicia, condición indispensable para que haya paz para todos".
"Junto a la justicia que se pretende de los otros hay una justicia para ofrecer a los demás; junto al derecho a la justicia existe el deber de justicia. Por todo ello, la justicia es premisa inseparable de la paz. Donde falta una falta también la otra, donde está presente una estará presente la otra".
El comunicado vaticano dice que los rápidos cambios sociales obligan a dar una gran importancia al tema de la justicia, y a este respecto recuerda que la economía actual ofrece muchas oportunidades, pero también genera "desequilibrios dramáticos" entre los países. También añade que la cultura permite una emancipación técnico científica, pero que existe el riesgo de una manipulación, y que la política se apoya en la participación de los ciudadanos, pero también está originando involuciones ténicas y nacionalistas.
"El 50 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que se celebra en 1998, ofrece la oportunidad para profundizar en las relaciones entre justicia y derechos humanos. Existen bienes que competen a la persona en cuanto tal y que deben ser reconocidos por justicia. Son todos aquellos que salvaguardan la dignidad de la persona y que la conciencia de la humanidad poco a poco ha reconocido como derechos fundamentales universales del hombre". Entre esos derechos destacan los sociales y los económicos, y es de justicia garantizar el desarrollo y permitir que todos participen en los beneficios.


Estos mensajes por la paz siempre iluminan nuestra realidad. Notable y beneficioso para el país fue el que Juan Pablo II dedicó al diálogo y la paz. Ayudó mucho entonces, sobre todo a Mons. Rivera, a mantener la iniciativa del diálogo y negociación que llevase al fin de la guerra. Ahora, en tiempo, de paz, ésta se ve amenazada no ya por la guerra, pero sí por la injusticia. Esto viene de lejos y es problema permanente y recurrente. Recordemos lo que, hace 30 años, decía Medellín, que en muchas cosas, se aplica a nuestro munto actual:

"Existen muchos estudios sobre la situación del hombre latinoamericano. En todos ellos se describe la miseria que margina a grandes grupos humanos. Esa miseria, como hecho colectivo, es una injusticia que clama al cielo" (Justicia 1). Es un verdadero pecado que cristaliza "en las estructuas injustas que caracterizan la situación de América Latina" (Justicia 2). Esta situación injusta en sí misma "conspira contra la paz" (Paz 1) y es en sí misma "violencia institucionalizada" (Paz 16).

En favor de la paz todos dicen estarlo en el país. ¿Pero cuántos están en favor de la justicia?



Los mártires de El Salvador (II).
Como Jesús y como los santos inocentes.

En el número anterior ofrecimos unas reflexiones sobre la "nueva" comprensión del martirio que ha sido ocasionada por los miles de mártires latinoamericanos desde Medellín. Vimos que hay que entender el martirio a partir de la vida y muerte de Jesús. Pero también sabemos que ha habido masacres de mujeres, niños y ancianos indefensos que no tenían ni libertad siquiera para aceptar el martirio. Por eso queremos reflexionar ahora sobre estos dos tipos de martirios.

Los que son matados como Jesús

En la actualidad, hay muchos mártires que, estructuralmente hablando, reproducen el martirio de Jesús. Así fue el martirio de Mons. Romero y el de tantos otros sacerdotes, religiosas, catequistas, delegados de la palabra, estudiantes, sindicalistas, campesinos, obreros, maestros periodistas, médicos, abogados En su santidad personal habrá un más y un menos, por supuesto, pero trabajaron por defender el reino de Dios y combatir el antirreino, ejercieron la violencia profética y por ello fueron perseguidos, torturados y asesinados. En su vida y en su muerte se parecen a Jesús y en ellos se verifica claramente lo que hemos llamado la "nueva" noción cristiana de martirio.
Hay, sin embargo, otro tipo de muertes que no son exactamente iguales a las citadas. En ellas no están tan presentes la "indefensión" o la "libertad" que constituyen las características del martirio verdadero, según la definición oficial, y que están también presentes en la muerte de Jesús. Por eso, hay que preguntarse si estas muertes pueden ser llamadas martirio.

Los que son matados como "los santos inocentes"

En El Salvador muchas personas fueron asesinadas masiva, inocente y anónimamente, sin haber hecho uso de ninguna violencia explícita, ni siquiera la de la palabra. No entregaron activamente la vida por la defensa de la fe y ni siquiera, en directo, por defender el reino de Dios. Son los campesinos, los niños, las mujeres y los ancianos sobre todo, que mueren lentamente día a día y murieron violentamente con increíble crueldad y en total indefensión. Son, simplemente, matados y masacrados. Mueren sin libertad y por necesidad. Entre nosotros los símbolos más macabros de estas muertes son masacres como las de El Sumpul, El Mozote...
El Padre Ellacuría llamaba "siervo doliente de Jahvé", "pueblo crucificado", a estas personas que morían lentamente por la pobreza y violentamente por la represión. Pero para expresar si y qué de excelencia tienen sus muertes no hay todavía palabra en el lenguaje eclesial, y no se los llama mártires, pues falta el requisito de haber entregado la vida "libremente". Y es que los pobres ni libertad tienen (así como no tienen muchas veces las condiciones materiales para poseer el tipo de virtudes que se exigen para la canonización).
A esta paradoja hay que darle alguna solución para no caer en el absurdo de que la fe nada tenga que decir a estos crucificados pasivos ni que ellos tengan nada importante que decir a la fe. Para poder llamarlos mártires hay que repensar hondamente que es lo que en nuestro mundo reproduce la cruz de Jesús.
Con relación a la muerte de Jesús, las muertes de estas mayorías asesinadas, hablando descriptivamente, expresan menos el carácter activo de lucha contra el antirreino y expresa menos la explícita libertad con que se la aborda. Pero, por otro lado, expresan más la inocencia histórica, pues nada han hecho para merecer la muerte más que ser pobres, y expresan la indefensión, pues ni posibilidad física tienen de evitarla. Y sobre todo expresan mejor que son esas mayorías las que cargan injustamente con un pecado que las ha ido aniquilando poco a poco en vida, y, definitivamente, en muerte. Se las llame o no mártires a estas mayorías oprimidas en vida y masacradas en muerte, ellas son las que mejor expresan el ingente sufrimiento del mundo. Son las que, sin pretenderlo, sin desearlo y sin saberlo, "completan en su carne lo que falta a la pasión de Cristo". Hoy son el siervo doliente y son el Cristo crucificado.
Si se considera, pues, el martirio desde la respuesta del antirreino a quien lucha activamente por el reino, el ejemplo de mártir es Monseñor Romero. Si se lo considera desde el cargar realmente con el pecado del antirreino, el ejemplo son las mayorías indefensas que son dadas muerte inocente, masiva y anónimamente. Son "el siervo doliente de Yahvé", son "el pueblo mártir". Son las que más abundante y cruelmente completan en su carne lo que falta a la pasión de Cristo y son las que más trágicamente muestran toda la negrura de la pasión del mundo.

Una pregunta delicada: "¿y los combatientes?"

Decimos que la pregunta es delicada porque podría parecer que añoráramos épocas de guerra. Nada más lejos de la verdad. Pero tampoco se puede ignorar un hecho masivo, sea cual sea su interpretación cristiana.
En El Salvador, y en otros países latinoamericanos, muchos cristianos (y no cristianos) se organizaron popularmente, y por defender el reino llevaron a cabo una lucha explícita e hicieron uso de algún tipo de violencia más allá de la palabra profética , violencia social, política e incluso armada. Muchos de ellos fueron torturados y asesinados, pero no todos en forma indefensa, sino con armas en las manos.
¿Qué decir de esas muertes? ¿Se les puede llamar "mártires" de alguna manera? Para contestar a esta pregunta hay que tener en cuenta supuesta la legitimidad ética de los diversos tipos de lucha el criterio central del martirio: que sea muerte por amor injustamente infligida. Desde este punto de vista, santo Tomás no vio dificultad en considerar la muerte de un combatiente como posible martirio, pues "el bien de la república es el más alto de los bienes" y "cualquier bien humano puede ser causa del martirio en cuanto es referido a Dios".
Entre nosotros, que estas muertes sean o no llamadas "martirio" puede ser considerado como quaestio disputata que dicen los teólogos , es decir, una cuestión que se puede discutir teóricamente. Siguiendo lo que dice santo Tomás, sólo Dios puede juzgar dónde ha existido un amor mayor. Pero no es superfluo reflexionar sobre ello, pues no se puede ignorar que ha habido cristianos que han luchado política, social y algunos aun armadamente por amor a un pueblo, y que estuvieron dispuestos a entregar generosamente su vida por amor.
Cuál sea, por una parte, su grado de amor, si y cómo, por otra, superaron los peligros deshumanizantes, la mística de la violencia condenada por Mons. Romero y los subproductos negativos que genera la lucha y sobre todo la lucha armada, sólo Dios lo conoce. Sin embargo, pueden reproducir algo central del martirio: la entrega de la vida por amor, y por eso, pudieran participar de él de alguna manera. En cualquier caso, ahora que Juan pablo II nos pide recordar a los mártires es muy importante que en muerte se mantenga su dignidad, llámeseles "caídos" o "mártires". Y es muy importante que sus madres tengan al menos ese consuelo.



Homilías de Mons. Gregorio Rosa.
"Nosotros debemos resolver el problema de los refugiados"

Sobre los refugiados salvadoreños en Estados Unidos. "No se puede confiar y depender de la voluntad del Gobierno de Estados Unidos, en ofrecer a los indocumentados salvadoreños estadía en ese país del norte de América". Hay que trabajar por solucionar los problemas del país, evitando de esa forma las emigraciones hacia otros países.
Dentro de ese tema, Rosa Chávez asegura que existen dos frentes de lucha: uno interno, considerado el más importante, el cual se refiere al bien común, sobre todo el de los más pobres, y la justicia social. Esto merece, una cruzada en la que todas las personas ligadas a cuestiones públicas se involucren de lleno.
El segundo frente es el externo, el cual está relacionado a las gestiones y buenos oficios para que las leyes migratorias de Estados Unidos se suavicen o se cambien. Pero la lucha mayor "es dentro del país", como reto mayor del gobierno salvadoreño en el nuevo año de gestión.

Sobre la nueva comisionada para la modernización del sector público. Mons. Rosa dijo que le gustaría conocer bajo que números asumirá su cargo: si le interesarán los números grandes o los rostros de la gente que sufre. Para muchos, dijo, el término modernización equivale a quitar empleos. Si cuando un gobierno deja sin empleo a mucha gente se está modernizando, eso es un concepto equivocado.
Se tiene cifras positivas a nivel macroeconómico, pero tenemos también rostros angustiados, y para solucionar esta problemática debemos cambiar la perspectiva y apostarle al desarrollo humano.

Sobre el incremento al salario mínimo. Monseñor Rosa Chávez afirmó que nos acostumbramos a salarios de hambre; además de que muchos de los jefes de familias están mal educados sobre cómo hacer buen uso del dinero cada semana. Para la Iglesia católica, salario justo quiere decir cubrir las necesidades básicas, por eso un salario es justo no sólo para el que trabaja sino para su grupo familiar. Para que esto sea una realidad hay una tarea larga a realizar. Debemos recordar que, cuando hubo el aumento del 3 por ciento a los diez puntos que tenía el Impuesto del Valor Agregado (IVA), se dijo que se pagaría la deuda social, y la misma no fue cancelada. "Estas incoherencias, deberían ser ya cosas del pasado, pero todavía son cosas del presente, cuestiones que deben cambiar".

Fortalecer a familias es clave para programa de educación. En el programa Escuela Saludable existen muchísimos niños que no están en condiciones saludables, lo que indica que hay un déficit tremendo de salud en los niños que van a las escuelas. Se ha avanzado en cobertura, lo cual es positivo, pero no se ha avanzado nada en el fortalecimiento de las familias para que estos pequeños tengan una familia digna, lo que significaría comer a diario, acceso a los servicios de salud. Es un paquete social el que se debe observar para analizar la situación de la Educación.
La Educación es la clave del futuro, y los maestros por lo tanto se convierten en constructores del mismo. Por ello es necesario que los profesores sean estimulados, ayundándoles a cumplir su misión, con salarios justos, ya que una reforma educativa termina en una aula de clases.
De la actitud del maestro depende que un programa, como el impulsado por el gobierno "Reforma Educativa en Marcha", a través del Ministerio de Educación, tenga éxito o fracase.
Sin educación no tiene futuro el país, y en ese contexto debemos preguntarnos qué entendemos por educación. Si es educación domesticadora que genere gente pasiva, consumista, materialista, individualista; o si es educación liberadora generadora de hombres y mujeres capaces de cambiar la historia, de hacer un país libre, fraterno, solidario.

PNC debe generar confianza en la población. En los últimos días la policía Nacional Civil (PNC) ha sido tildada como una de las instituciones más violadoras de los derechos humanos, al conocerse que dentro de la institución existen agentes involucrados en actos delictivos que actúan contra la misma sociedad civil.
Las autoridades superiores de la PNC han aceptado que sí existen grupos, pero que se hace todo lo posible por contrarrestrarlos y resolver el problema, lo cual conlleva una depuración.
Una forma de poder encontrar una solución al problema de estos grupos delictivos, enquistados en la corporación policial, y que crean una imagen negativa, es a través de la investigación profunda, para determinar quiénes son los responsables.
Además, se rumora que dentro de la misma Policía existe encubrimiento en algunos casos, donde están agentes involucrados. "Esto no es una buena medida, no es una buena práctica; sino que, al contrario, tiene que haber transparencia, no sólo a nivel de información si no también a nivel de las medidas que se toman". Si la Policía "da el paso audaz de no ocultar las cosas que pasan en su seno y dar funciones ejemplares, todos estaríamos contentos". Muchas veces se nota de qué manera se quiere ocultar o encubrir algunos hechos. Y precisamente "esa es una de las lacras que hay que desterrar de la vida del país".
Otro de los factores que contribuye a que la delincuencia en los últimos meses haya aumentado y se tengan hoy hasta agentes de la policía involucrados en actos delincuenciales es que en nuestra sociedad no existe una cultura de respeto a la Ley. "No tenemos una cultura de respeto a la Ley, de igualdad ante la Ley, y todavía persiste la impunidad y la corrupción. Tampoco existe una cultura de una autoridad que de verdad respete a las personas, y ese es el gran reto de la PNC: cambiar esa visión del pasado por una en la que la gente confíe y vea los resultados".
Las actuaciones de la policía son parte del termómetro que mide el proceso de consolidación de la democracia y el proceso de paz. "Esperamos que las presiones de la población sean escuchadas y tomadas en cuenta, para bien, no sólo de la policía, sino también de los ciudadanos".

Sobre la elección de la nueva Corte Suprema de Justicia. Ante la elección de la nueva Corte suprema Mons. Rosa Chávez dijo que "nace con un alto grado de apoyo, esperamos que tenga más uñas y dientes, ante tanto problema y ante el dominio de la cultura de la impunidad que se ha instalado por décadas en el país".
"Necesitamos que este poder no se deje manosear, que se dé su puesto, porque la justicia y la paz tienen que ir juntas, y eso aún lo estamos esperando desde que firmamos la paz; pero si no hay justicia entonces es imposible que exista la paz".

Sobre el homosexualismo. El pasado fin de semana los miembros de la Asociación "Entre Amigos", compuesta por homosexuales, realizó una marcha por las principales calles de San Salvador para exigir sus derechos, y principalmente para llamar la atención sobre la discriminación a la que están sometidos.
Ante esto Mons. Rosa dijo que la Iglesia tiene un gran respeto por las personas,"no importa cual sea su condición, incluso ética o moral. En ese sentido vemos con respecto a estas personas". También fue firme en decir que "en el plan de Dios, la familia está formada por un hombre, una mujer y los hijos, no por dos seres del mismo sexo", como pretenden vivir estas personas.


Dos opiniones sobre Monseñor Romero

Personajes públicos que más admira:
Mons. Romero y David Escobar Galindo.
José Ignacio Piña, embajador de México, El Diario de Hoy, 26 de junio.

Mons. Romero: un desastre.
Mayor D'Aubuisson: mártir.
Roberto Quiñonez, Ministro de agricultura, El Diario de Hoy, 23 de junio.



La pobreza en palabras de los pobres

"Santo Padre, tenemos hambre. Sufrimos miseria, nos falta trabajo, estamos enfermos. Con el corazón roto por el dolor, vemos que nuestras esposas gestan en la tuberculosis, nuestros niños mueren, nuestros hijos crecen débiles y sin futuro. Pero a pesar de todo, creemos en el Dios de la vida".

Estas son las palabras que le dijeron a Juan Pablo II los campesinos peruanos cuando los llegó a visitar. Gustavo Gutiérrez las recogió después en un bello libro titulado "El Dios de la Vida".
Empezamos así este comentario porque en el número anterior ya vimos la pobreza del mundo en cifras, aterradoras ciertamente, pero que no tienen el poder de palabras como las que acabamos de citar.
Desde Medellín, también la Iglesia ha pronunciado palabras poderosas. Y en Puebla, hace ya 18 años, los obispos pronunciaron las siguientes palabras que son proféticas, poque nos recuerdan el lenguaje de los profetas de Israel y porque predecían el futuro: "la situación de inhumana pobreza en que viven millones de latinoamericanos, expresada, por ejemplo, en la mortalidad infantil, falta de vivienda adecuada, problemas de salud, salarios de hambre, desempleo y subempleo, destrucción, inestabilidad laboral, migraciones masivas, forzadas y desamparadas, etc." (n. 29).
Esto ocurría al comienzo de la llamada "década perdida" de los ochenta. Ahora, ya iniciada la nueva década de los noventa, la del "despegue de la economía", los obispos dijeron en Santo Domingo: "La política de corte neoliberal que predomina hoy en América Latina y el Caribe profundiza aún más las consecuencias negativas de estos mecanismos" (n. 179).
¿Y aquí en El Salvador? Empecemos con los números. Hay una constante erosión de los salarios, y aumenta la brecha entre el salario nominal y real (El Salvador en Cifras y Trazos, Equipo Maíz, 1996, p. 60). El desempleo, unido al subempleo, alcanza la cifra escandalosa de cerca del 62% (op. cit., 56). En su discurso anual, el Presidente del país no tuvo más remedio que reconocer que "pasamos por una desaceleración temporal". Y aunque habla de "record histórico en la producción azucarera del país", el café, los granos básicos y la ganadería, la construcción y el comercio, se encuentran en franca recesión (Proceso, n. 761, junio, 1997, p. 6). En conclusión, "la reducción de la inflación no se ha traducido en una mejoría de los salarios mínimos reales debido a que estos aún así crecen con menos celeridad que los precios" (op. cit. p.6)
Si seguimos hablando en números, por lo que toca al desarrollo humano y a la pobreza estamos ahora en el puesto 115, entre los 175 países del mundo. El año pasado estábamos en el puesto 118, lo cual suele ser esgrimido como argumento de que "vamos a bien". Pero esto es falaz. En primer lugar, porque si hemos avanzado algunos puestos, otros también seres humanos habrán retrocedido. Pero sobre todo es falaz porque en nuestro mundo, pasando de un determinado lugar no sabemos si es el puesto sesenta o setenta no importa mucho avanzar o retroceder dos puestos: la pobreza real es espantosa y los sectores populares experimentan una seria depreciación de su nivel de vida.
Un sondeo del IUDOP de este año revela que "el aspecto más criticado del trabajo del gobierno es la gestión económica. Un poco más de la mitad de los entrevistados piensan que la situación económica del país ha empeorado en los últimos tres años" (Proceso n. 760, junio 1997, pp. 9 10). Se entiende, pues, el descontento de los trabajadores que se manifestaron en la capital el viernes 20 de junio. Agrupados en varias gremiales pertenecientes a la Unidad Nacional de los Trabajadores Salvadoreños (UNTS), se sumaran a la petición de los empleados públicos para exigir aumento de salario (Diario Latino, 20 junio 1997). Y no está nada bien que los nuevos cargos de las alcaldías y de la Asamblea legislativa se aumenten sus retribuciones mientras al pueblo trabajador se le dejara como hasta ahora.

Y ahora digamos todo esto con las palabas de la gente. Hemos hablado con cuatro trabajadores y todos dicen que estamos peor. D. Guayo, mecánico, dice que no hay trabajo en las fábricas y abunda el desempleo. Su hermano Juan, que trabaja en una tienda, y Doña Concepción Peraza son de la misma opinión: la canasta básica se encuentra más cara. Y la niña Luz Chávez se junta al coro de los que dicen que "hay poco trabajo".

Pedro Serrano

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"Había un hombre rico que se vestía con ropa finísima y que cada día comía regiamente. Había también un pobre, llamado Lázaro, todo cubierto de llagas, que se tendía a la puerta del rico y que sentía gana de llenarse con lo que caía de la mesa del rico, y hasta los perros venían a lamerle las llagas". Jesús de Nazaret.

"Tendidos en camas de marfil o arrellanados sobre sus sofás, comen corderitos del rebaño y terneros sacados del establo, pero no se afligen por el desastre de su pueblo". Amós.



"Todos somos Africa o no somos humanidad". Pedro Casaldáliga.

Era fácil de prever. Desde la entrada victoriosa de los soldados de Laurent Desiré Kabila en Kinshasa, el problema de la Región de los Grandes Lagos va dejando de ser noticia como si todo hubiera sido arreglado sin más.
La diplomacia americana e inglesa se apresura a reconocer y apoyar al autoproclamado presidente Kabila para echar manos a las minas del ex Zaire. Los vecinos que le han ayudado logística y militarmente intentan negociar una parte de la tarta que les corresponde. ¿Y los supervivientes de las masacres cometidas por el ejército del actual "hombre fuerte" de Kinshasa? Esos siguen abandonados a su propia muerte. A la lucha por los diamantes y las riquezas mineras del nuevo Congo hay que añadir la depuración étnica en Ruanda, los campos de exterminio en Burundi por las "fuerzas del orden". Ante tal panorama, la pregunta es por el futuro de la Región de los Grandes Lagos. Y sobre todo la pregunta es ¿qué esperanza tiene los vencidos?

La suerte de los supervivientes. Desde del desmantelamiento de los campos de refugiados rwandeses y burundeses en el Este del Zaire por las tropas de Kabila lo más clamoroso es la lucha por la vida de estos refugiados. Algunos han podido cruzar hasta el Congo Brazzaville, superando así todos los peligros que van desde la persecución del ejército de Kabila hasta las fieras de la selva, el hambre y las enfermedades de todo tipo. Otros han sido masacrados justo antes de cruzar la frontera con Congo Brazaville. Dejando de lado a los que ya yacen en las fosas comunes en el este de esta nueva República de Congo, ¿qué será de los que han sido llevados por la fuerza a Rwuanda? ¿Cómo sobrevivirán los que han conseguido cruzar la frontera hacia el Congo Brazaville o hacia Angola?

El futuro del nuevo país. La nueva República Democrática de Congo corre un inminente peligro de desintegración si las nuevas autoridades no toman en serio la experiencia que el pueblo tiene de la dictadura de Mobutu. Deben ofrecer algo nuevo para hacerse creíbles ante la sociedad congoleña víctima de la dictadura de Mobutu y de la lucha entre la francofonía y la anglofonía.
Es cierto que la población zaireña estaba harta de Mobutu y de su camarilla, razón por la cual aclamó a Kabila como lo podría haber hecho ante cualquier extraterrestre o dinosaurio, con tal de que les quitase al dictador de encima. Pero no hay que pensar que los congoleños ignoran las barbaridades cometidas por las famosas Fuerzas de la Alianza, dominadas por miembros armadas de Museveni, Kagame y Buyoya. Sería injusto pensar que el pueblo zaireño, ahora congoleño, está de acuerdo con el extermino de los refugiados rwandeses y burundeses. La desconfianza hacia las nuevas autoridades de Kinshasa radica justamente en el hecho de estar rodeadas por personas cuya identidad zaireña es muy discutida y discutible. Además, cabe dudar de su humanismo, ya que ante la pregunta por más de medio millon de refugiados desaparecidos en la zona controlada por el ejército de ocupación, la respuesta escalofriante fue que "eso carece de importancia", es "un pequeño problema". ¿Qué se puede esperar de personas así? Esperamos que se conviertan y se arrepientan por los crímenes cometidos para construir un estado de derecho y que respeten la persona humana independientemente de su etnia o de su región.

Papel de la Comunidad Internacional. A pesar del fracaso de la Comunidad Internacional en la crisis y en los conflictos político étnicos de los Grandes Lagos, todavía puede hacer algo por la recontrucción e instauración de la democracia. Algunas acciones son urgentes.

a) Tratar de aclarar el tema de la francofonía y de la anglofonía que aparece como el móvil de la nueva colonización de Africa.
b) Seguir de cerca la política de las nuevas autoridades del Congo sin dejarse llevar por el sensacionalismo o por el afán de aprovecharse de la riqueza de esta joven república cuanto antes.
c) No dejarse emborrachar por la historia de los vencedores, sino también por la otra historia, que quiere ser olvidada para siempre.
d) Tomar en serio el "rumor" de la voluntad de la hegemonía tutsi en la Región de los Grandes Lagos con el apoyo de los anglosajones.
e) Caer en la cuenta de que el problema del nuevo Congo, afecta y perjudica a países vecinos como Burundi, Rwanda, Tanzania, Uganda, Congo Brazzaville, Angola, etc.

El papel de la Comunidad Cristiana. La Iglesia africana de la Región de los Grandes Lagos atraviesa una crisis que no deja de interpelar a la conciencia de todo creyente. Estos acontecimientos trágicos apelan a una toma de conciencia y ponen a prueba nuestra fe en el Dios de la vida, quien entregó a su propio hijo para derribar el muro del odio y del terror.
No podemos quedar indiferentes ante el sufrimiento y la humillación del pueblo de Dios en los Grandes Lagos. En efecto, como recordaba Monseñor Casaldáliga en su mensaje de adhesión a la marcha por la paz en los Grandes Lagos, "el corazón de Africa es hoy el corazón de la humanidad que todavía quiere ser humana. Es el propio corazón del Dios de Jesús: un corazón del futuro, la esperanza de la familia humana, el cielo y la nueva tierra que sueñan a Dios. Todos somos Africa o no somos humanidad". La comunidad cristiana debe interpretar esta crisis como un "Kairós", momento oportuno para vivir con intensidad su misión profética y descubrir el rostro desfigurado y humillado en "cada uno de estos más pequeños".
La esperanza cristiana nos invita a abrir los ojos de la fe, para no caer en la tentación de la desesperacion, sino concentrar nuestras fuerzas para buscar el "reino de Dios y su justicia". Esta misma esperanza debe impulsarnos en estos momentos a construir una Iglesia evangelizadora y liberadora, de lo contrario no pertenecemos a la Iglesia que Jesús quiso.
Esta esperanza es la que nos impide callarnos y bajar los ánimos ante el ruido de los fusiles y ametralladoras, ante las amenazas por defender a "huérfanos y viudas". Hacemos nuestros sus gritos debilitados por el agotamiento y la humillación. La esperanza cristiana nos libera del miedo y nos anima a buscar un mundo de cohabitación y de coexistencia, un mundo marcado por la fraternidad y la justicia. Sólo la verdad nos hará libres.
A todos los cristianos del mundo entero, a todas las personas de buena voluntad, les pedimos que no se cansen de hacer el bien, en la esperanza de que la violencia y las injusticias no podrán imponerse y decir la última palabra de nuestra historia. Por eso confiamos.

Un día la verdad será descubierta y triunfará la justicia sobre la mentira. Un día los africanos descubrirán el negocio sucio y el engaño del Pentágono, del Hexágono y de la Gran Bretaña. Renunciarán a regalos envenenados dejarán de ser peones y marionetas para ellos mismos.
Un día la caza al hombre dejará lugar a un trabajo humanizador. Ese día todos se arrepentirán, se avergonzarán del mal cometido. Se irritarán por haberse dejado llevar por el afán del poder y del tener, por el odio y la venganza, por dejarse cegar por el miedo y la hipocresía.
Entonces anidará en el corazón la sed del sincero diálogo. El perdón y la reconciliación recobrarán su contenido, la palabra volverá a ser creadora y generadora de vida y de amistad. Las Mil Colinas dejarán de ser mil problemas. Los Grandes Lagos regarán los grandes corazones contritos.
De la sangre derramada brotará la vida.

Dámaso Masabo

"Africa es un simple decorado para una supuesta acción humanitaria reservada a unos salvadores venidos de fuera"
Obispo de Madagascar



Nuevo administrador del Ordinariato Militar

El Papa Juan Pablo II ha nombrado nuevo Ordinario Militar al administrador de la Catedral de San Miguel y miembro de la orden franciscana, reverendo Luis Morao.
La Nunciatura Apostólica explicó en un comunicado del 19 de junio que la designación de Morao ocurre luego que el Sumo Pontifíce aceptó la renuncia a ese cargo presentada por el arzobispo de San Salvador, Monseñor Fernando Sáenz Lacalle.
Fray Luis Morao nació en Treviso, Venecia, Italia, el 26 de junio de 1939, y tras cumplir el período de formación en la Orden de los Franciscanos de los Frailes Menores, tomó los votos perpetuos el 17 de septiembre de 1964, y fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1996.
Desde 1967 a 1984 trabajó como misionero en Filipinas, y posteriormente fue llamado a colaborar como secretario provincial de las Misiones Franciscanas en Venecia.
De 1985 a 1988 fue misionero en Guatemala, y desde este último año trabajó en la diócesis de San Miguel, como encargado de la dirección del Santuario de San José.
Poco tiempo después de que Monseñor Sáenz Lacalle fue nombrado como ordinario militar y recibió el grado de general, diversos sectores de sacerdotes, religiosas, laicos y laicas lanzaron duras críticas.
En su oportunidad, Mons. Sáenz Lacalle defendió el nombramiento, y, rechazando las críticas, manifestó que en varios países alrededor del mundo, el Arzobispo también administra el Ordinariato Militar.
Hasta aquí la noticia aparecida en La Prensa Gráfica, el 20 de junio. En su homilía del 22 de junio Mons. Rosa Chávez informó que Mons. Sáenz Lacalle le comentó que era muy difícil tener una atención adecuada a la Arquidiócesis y al mismo tiempo tener las obligaciones que supone el cargo del Ordinariato Militar. En esa dirección iban los argumentos expuestos en las cartas enviadas a la Santa Sede, para que se le permitiera entregar el cargo mililtar y entregarse de lleno a la Arquidiócesis.